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Toru Oniki: el primer entrenador en ganar la J League con dos clubes diferentes

Actualizado a julio 2026
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Entrenador de fútbol dando instrucciones desde la banda en un partido de la J League

Un récord que dice más sobre el método que sobre el hombre

En el fútbol, los récords individuales suelen ser anecdotas. Este no lo es. Cuando Toru Oniki ganó la J League con Kashima Antlers en 2025, se convirtió en el primer entrenador en la historia de la liga en ganar el título con dos clubes diferentes — después de haberlo hecho repetidamente con Kawasaki Frontale entre 2017 y 2021 —. Ese dato, que en cualquier otra liga sería una curiosidad estadística, en la J League tiene un peso específico enorme. Porque ganar en Japón no depende de tener la mejor plantilla ni el mayor presupuesto — depende de construir un sistema que funcione, y Oniki demostró que su sistema funciona en cualquier entorno.

La etapa Kawasaki Frontale: el arquitecto de una era

Todo empezó en Kawasaki. Oniki no llegó al primer equipo como un fichaje estrella de la dirección deportiva sino como un producto interno del club, un entrenador que había trabajado en las categorías inferiores y conocía cada rincon de la estructura. Esa intimidad con el entorno le dio una ventaja que los técnicos externos rara vez tienen: sabía exactamente que podia pedir a cada jugador porque los había visto crecer.

Lo que construyó en Kawasaki fue revolucionario para los estándares de la J League. Un fútbol de posesión agresivo, con presión alta tras pérdida y una movilidad posicional que desconcertaba a rivales acostumbrados a esquemas más rigidos. Cuatro títulos en cinco años — 2017, 2018, 2020 y 2021 — no fueron el resultado de una plantilla excepcional sino de un método excepcional. Los jugadores cambiaban, el sistema permanecia. Y esa permanencia del sistema, más que cualquier fichaje individual, es lo que definió la era Frontale.

He analizado los datos de posesión, presión y creación de oportunidades de Kawasaki durante esos años y la consistencia es asombrosa. Temporada tras temporada, los números contaban la misma historia: un equipo que dominaba el balon, que recuperaba rápido y que generaba ocasiones desde multiples posiciones. No había un goleador único ni un creador indispensable — había un sistema que producía goles como una fabrica bien gestionada. Y Oniki era el ingeniero jefe de esa fabrica, ajustando piezas cada temporada sin alterar el producto final.

La llegada a Kashima y la transformación

Cuando Oniki acepto dirigir a Kashima Antlers, el escepticismo fue generalizado. Kashima tenía una cultura propia, forjada durante décadas, que priorizaba la solidez defensiva y la mentalidad competitiva por encima del estilo. El ADN de Kashima parecía incompatible con el fútbol de posesión de Oniki. Los criticos predijeron un choque cultural que acabaria mal para ambas partes.

Lo que ocurrio fue lo contrario. Oniki demostró una flexibilidad táctica que muchos no le atribuian. En lugar de imponer el modelo Kawasaki sobre el esqueleto de Kashima, adapto su filosofía a las fortalezas del nuevo equipo. Mantuvo la solidez defensiva que era señal de identidad del club y anadio capas de posesión y construcción desde atrás que elevaron el juego sin destruir la base. El resultado fue un híbrido que tomaba lo mejor de ambos mundos.

El partido no fue fácil, reconoció Oniki tras ganar el título en 2025, pero los jugadores habian crecido mental y competitivamente a lo largo de la temporada. Esa frase, aparentemente simple, esconde la clave de su éxito: la capacidad para mejorar a los jugadores que ya tiene, no para depender de los que le gustaria tener. En Kashima, con un presupuesto inferior al de varios rivales y sin fichajes estelares, ganó la liga con 76 puntos y un margen de un solo punto sobre Kashiwa Reysol.

El récord histórico y lo que significa para la J League

Ganar con dos clubes diferentes no es solo un logro personal. Es la demostración de que en la J League el factor entrenador pesa más que en la mayoria de las ligas del mundo. En competiciones donde el dinero decide — la Premier League, la Saudi Pro League —, un entrenador brillante con un presupuesto mediocre tiene un techo bajo. En la J League, donde los presupuestos son más equilibrados y la regla de cinco extranjeros limita la acumulación de talento, el técnico que saca el máximo de su plantilla tiene opciones reales de ganar el campeonato.

Oniki personifica esa realidad. Con Kashima, los jugadores sentian la responsabilidad de jugar para el club y para el equipo, y eso les permitió afrontar los partidos decisivos sin panico. Esa capacidad para gestionar la presión emocional, para convertir un grupo de jugadores buenos en un equipo campeón, es lo que separa a los entrenadores competentes de los excepcionales. En mis conversaciones con otros analistas de la J League, Oniki aparece siempre en el mismo debate: es el mejor entrenador activo de la liga? La respuesta, con cinco títulos en el bolsillo, parece obvia. Pero lo que lo hace verdaderamente especial no son los títulos sino la diversidad de contextos en los que los ha ganado. Un entrenador que gana cuatro veces con el mismo equipo demuestra excelencia; un entrenador que gana con dos equipos de filosofias opuestas demuestra algo más raro y valioso: universalidad.

Para la temporada 2026-27, la presencia de Oniki en el banquillo de Kashima Antlers convierte automáticamente al campeón en favorito para la revalidación. No porque tenga la mejor plantilla — eso está por verse — sino porque tiene al entrenador que ha demostrado, en dos entornos completamente distintos, que su método produce títulos. Y en el fútbol, el método es lo único que no se lesiona, no pide un aumento de sueldo y no recibe ofertas de clubes europeos en la ventana de fichajes. Con el cambio de calendario anadiendo una variable de incertidumbre para todos, tener un técnico con la adaptabilidad probada de Oniki es una ventaja que ninguna cantidad de dinero puede replicar.

La historia completa de como Oniki llevó a Kashima al título se detalla en el perfil del club más laureado de la J League.

Con que clubes ganó Toru Oniki la J League?

Toru Oniki ganó la J League con Kawasaki Frontale en cuatro ocasiones — 2017, 2018, 2020 y 2021 — y con Kashima Antlers en 2025, convirtiendose en el primer entrenador en ganar el título con dos clubes diferentes.

Cuántos títulos tiene Toru Oniki como entrenador?

Oniki acumula cinco títulos de J1 League como entrenador: cuatro con Kawasaki Frontale y uno con Kashima Antlers, además de otros trofeos domesticos obtenidos durante su etapa en Kawasaki.

Creado por la redacción de «que Equipo es Favorito j League».